Del otro lado de la puerta

–Toc, toc, toc.

–¡Ocupado! –gritaron dos voces femeninas al unísono.

Hugo movió su peso de un pie al otro, tratando de contenerse.

–Hace un ratazo que esta ahí metidas, ¿qué hacen? Me estoy meando…

–¡Ocupado! –volvieron a gritar su esposa y su hija, y luego rieron juntas.

–Ufff…

Se dio la vuelta para bajar las escaleras pero algo, que mas tarde tendría que tratar de explicar detalladamente, le hizo detenerse. Volvió sobre sus pasos y apoyó la oreja contra la puerta. La voz de su mujer se escuchaba claramente:

–…nunca te lo metas a la fuerza. Si no entra no entra, mira que es una parte del cuerpo muy sensible…

–Ya se, ya entendí –Respondía su hija.

Se hizo el silencio.

–¡Auch! –Gimió de dolor la niña.

–¿Que te pasó…? ¿Te tocaste el fondo?

–Auch… creo… creo que si.

–Mira que te dije, eh. A ver, dejame que lo hago yo.

–¡Mama!

–Solo la primera vez, pera que veas como es, ¿si?

–Esta bien.

Hugo se alejó lentamente de la puerta tragando saliva. Recién ahí se dio cuenta de que tenía el pulso desbocado.

¿Pero qué estaban haciendo ahí dentro?

De pronto se le ocurrió una posibilidad. Su hija ya tenía 12 años… ¿Le habría bajado el período…?

¿Su pequeña ya se estaba haciendo mujer?

Sabiendo que no debía espiarlas, pero incapaz de no hacerlo, volvió a apoyar la oreja contra la puerta. A los pocos segundos habló su hija:

–Mmm… se siente bien…

–Jaja… shh, quedate quieta.

–Mmmm…

No podía ser. Su hija, su pequeña hija… ¡Y su mujer! No podía ser… Su esposa era una mujer sensata. Es verdad que era también una mujer progresista, y muy abierta en cuestiones de sexualidad… pero no podía estar enseñándole… estas… cosas… a su hija de 12 años.

–Acordate lo que te dije. El truco es… meterlo con cuidado, despacito… y cuando sentís que llegó casi al fondo, ahí recién lo movés. Lo movés en círculos, así…

–Mmmm…

–Jaja… Se siente bien, si. Pero no abuses.

Un congestionado Hugo, bajó la mano hasta el cierre de su jean e hizo presión como si eso fuera a evitar que su miembro se llenara lentamente de sangre. ¿Cómo podía estar teniendo una erección por algo que de ninguna manera podía ser lo que parecía que era?

–¿Y qué tan seguido puedo que hacerlo?

–Y… –Respondió su mujer con tono pensativo –Yo lo hago cada vez que me doy un baño.

¡¿Qué?! ¿Cada vez que se da un baño? ¡Pero si se ducha todos los días!

Hugo se estaba indignando. Esto no podía ser. ¿Tan mala era su vida sexual que su mujer necesitaba usar juguetes sexuales todos los días? O sea… era verdad… que hace varias semanas no tenían una buena noche para ellos solos, pero es que ambos trabajaban y llegaban cansados a la noche y ella no le había dicho nada… Solo tenía que pedirlo…

¿O es que él no había visto las indirectas?

–Así que acordate, –siguió hablando su esposa dentro del baño –tenes que tener cuidado al meterlo… después lo movés así… y después lo sacas. Sacar, lo podes sacar rápido, eso no importa. Es cuando lo metes que tenes que tener cuidado ¿entendido?

–Si, mama.

Cerró los ojos con fuerza, pero imágenes de su hija con las piernas separadas, mientras su mujer le enseñaba a darse placer, se colaron en su mente, inevitablemente. Un sudor le cubrió la frente, y un rubor le calentó el rostro y el cuello.

Su pequeña… ¿No era demasiado chica para estas cosas? ¿El ya se masturbaba a los 12…? Probablemente sí pero… no parecía correcto… no parecía correcto…

Sacudió la cabeza en negación mientras seguía escuchando.

–Si es muy grande… y te hace doler o lo que sea, dejalo y agarrá otro eh, no te vayas a lastimar…

¿Agarrar otro? ¿es que tenían varios?

–Y siempre agarrá uno limpio. Ahí… ya esta bien. Bueno, ahora te lo hago del otro lado. Date la vuelta.

Hugo aferró el marco de la puerta, clavando las uñas en la madera.

–¿Puedo hacerlo yo má…? Ya entendí cómo se hace.

–Mmmm… Esta bien. Pero dejame mirar por si acaso.

–Si si…

¡Esto era demasiado! ¡¿Por el otro lado?! Aún si él estaba enchapado a la antigua, o se había quedado en otra época, esto era demasiado. ¡Era su hija también! Su esposa debería consultarle estas cosas…

Se alejó un paso de la puerta y caminó hacia un lado y hacia el otro cada vez más ruborizado, excitado, e indignado. De pronto escuchó murmullos y risas femeninas y esa fue la gota que rebalsó el vaso. ¡Encima se reían!

Irrumpió en el baño como un toro embravecido, casi derribando la puerta en el proceso, y se quedó estupefacto ante la escena que se encontró en el baño de azulejos rosados.

Dos mujeres lo miraban con ojos abiertos de par en par y gesto asombrado: una niña de doce años, sentadita en una silla con ambas manos sobre su falda, y a su lado su esposa, de pie, con un frasco de hisopos en la mano.

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5 comentarios en “Del otro lado de la puerta

  1. El relato es excitante e interesante, se nota tu erotismo desbordante, PERO, me gustaría darte algunas críticas: 1) Se nota a leguas que eres argentina, lo cual, no está mal, si pusieras como advertencia: “SOLO ADMITO ARGENTINOS”. Como eso no es así, deberías corregir la manera como usas los vocativos y los verbos, de manera que sea un español neutro. 2) Los grandes narradores (y algunos argentinos 😀 ) siempre sugieren que no se debe escribir como se habla. Hay que pulir la narración. Eso de “tenes que tener”. Vamos, por Dios. Ya estás como los españoles provinciales cuando dicen “subir para arriba” o “entrar para adentro”. Hace 5 siglos, Cervantes ya criticaba esas redundancias en el Quijote. Pero, claro, todos conocemos la obra, pero ¿Quién la ha leído completamente o ha aprendido lo que estaba en cuestionamiento? Quijote es también un maestro del buen hablar y Sancho es el típico hombre rural que a las justas sabe el abecedario. Han pasado 5 siglos y vamos igual. Revísate las obras eróticas de Borges, para que aprecies la importancia de una narración rigurosa académicamente. Y si crees que no es importante, con Neruda verás aún más importante en la poesía.
    Volviendo al relato, el final es muy bueno y general en nuestra Latinoamérica, una región con muchos tabúes, represiones, malas costumbres, sobretodo en el sexo. Ojalá que otros lectores noten ese trasfondo y no se queden solo en un babeo ansioso.

    • Hola. Bueno! Primero que nada, agradecer que hayas dejado tu opinión.

      Sobre lo de hablar como “argentina”, no me parece que usar algunos vocablos nacionales sea suficiente como para decir que no admito gente de otras nacionalidades. Lo que mas quiero y el mejor regalo para una aspirante a escritora, es que la lean. Yo leo todo el tiempo libros en español de España, incluso es lo que más leo, y no me impide comprenderlos en absoluto. De hecho, tal vez por leer tanto en español neutro o castellano, que dejo que se traspase algo del español argentino. Repito, no es en ningún sentido para rechazar a lectores de otros países, la verdad ni se me ocurrió que podía ser un problema.

      Sobre lo de escribir como se habla, pues, cuando transcribo un diálogo, no me parece que deba usar expresiones que no escucho o que nadie usa realmente para hablar. Cuando narro, trato de ser mas formal y ligeramente mas floreada al expresarme, pero los diálogos son diálogos, y en ese caso creo que “escribir como se habla” es la meta. De hecho me parece un logro poder escribir diálogos que suenen realistas. Eso es lo que mas ambiciono. (Realismo).

      Hablar de Cervantes hoy en día no me parece realmente aplicable. Emily bronte escribió Cumbres borrascosas de una manera que hoy en día tendría mucho de criticable (que es desprolijo y le faltan escenas importantísimas y necesarias) y sería severamente corregido. Y es que en esa época no se podía más que hacer una leve alusión a cosas como el sexo, la maternidad y el parto, por lo que el personaje principal de pronto tiene un hijo, y el lector ni enterado estaba de su embarazo.

      Borges o Neruda… y yo podría responder Bukowski. No me gusta la poesía o el lenguaje floreado para describir ciertas cosas. Simplemente no es la manera en que me sale escribir.
      No quiero decir que no tenga cosas que mejorar, este relato tiene muchos errores, y es que lo escribí en unas horas y lo subí sin más. También pasa que no he corregido los relatos antiguos, aún cuando se que he mejorado mi manera de narrar (lo suficiente como para reconocer, justamente, esos errores). Si éste te pareció tan “corregible” te espantaras con mis primeros ^^… están llenos de errores que no he tenido tiempo de arreglar.

      Aclaro también, que estoy aprendiendo a escribir escribiendo (experimentando, equivocándome, e inventando…) en otras palabras, tengo un largo trayecto por delante.
      Que esto no suene como que he recibido mal tu comentario. Para nada. No dudes en comentar sobre los relatos que vayas leyendo.
      Saludos!

      • Mi réplica:
        1) Intentaré leer tus demás posts y daré mis opiniones.
        2) Si quieres que te lean, entonces, a usar el español neutro o académico. Es verdad que desde Cortázar hasta Gabo, la literatura latinoamericana está llena de americanismos, pero lo ideal es que sean lo justo y necesario, así cualquiera no sólo te podrá leer, sino entender, que es más importante. Porque tal como está el relato, no creo que todos lo capten y acepten sin chistar. Tengo entrañables amigos argentinos, así que estoy acostumbrado a vuestro léxico, pero soy un lector de excepción.
        3) No se pierde REALISMO si escribes con formalidad. ¿Me vas a decir que si lo haces como se debe, tus propios compatriotas no te leerían? Bueno, si hablamos del gentío, como decía Unamuno, pues sí. Pero el gentío prefiere la videocracia y cualquier relato de más de 20 renglones es indigesto. Así que unos diálogos “realistas” con algunos argentinismos sazonados serán suficientes.
        4) No me has entendido con respecto a Cervantes. Seré más explícito: Si Cervantes hace 5 siglos ya criticaba abiertamente la cacofonía, la redundancia y las malas formas del decir, entonces deberíamos hacerle caso y escribir con propiedad. Por supuesto que su prosa es anacrónica, pero esa no es la intención del célebre Miguel, sino lo otro.
        5) Cuando me referí a Borges, era al prosista; quizás debí mencionar a Bioy Casares que es más un brillante cuentista y hábil narrador. Y en cuanto a Neruda, tampoco de quedo sólo en su “floreado léxico”, sino que Pablo despliega un gran erotismo en sus versos, y usando un español apropiado para todos los gustos.
        6) Mi compatriota Mario Vargas Llosa dijo en una entrevista: “El buen narrador gasta más tiempo en corregir que en escribir”. Lo que pasa es lo que las obras que nos llegan a las manos, ya están cortaditas, sazonadas, trozeadas y hasta pre-masticadas, sólo que para nosotros las traguemos y digiramos. Pero, hubo MUCHO TRABAJO CORRECTIVO antes de que eso ocurra. ¿Aprendiendo a escribir? Dirás que aprendiendo a narrar. Que es una cosa diferente y más complicada, como siempre decía Gabo. Pero lo primero, eso se aprende en el cole. Y así escribas un e-mail o una novela, quien aprendió a escribir correctamente, no le interesará la extensión del texto. La pulcritud será la misma.
        7) Recibe mis opiniones como un internauta más que ejerce su derecho a expresarse. En buena hora si tomas en cuenta mis palabras, de lo contrario, ya habrán otros, con nombre, apellido y fama que sin piedad, te criticarán en tu camino al éxito literario. En todo caso, ya que en los blogs, se necesita saber narrar temas substanciosos en poco espacio, te sugiero leas o re-leas al Arquitecto de la Lengua Española: Azorín. No, para que uses sus arcaísmos, sino las técnicas depuradas que implementó a nuestra literatura iberoamericana. No es muy conocido y quizás por eso, fue el mejor. Después puedes revisar las columnas de Vargas Llosa en El País, que también te podrían ayudar. Bioy y Cortázar con sus cuentos, serán beneficiosos.
        Paz y prosperidad. 😉

      • P.D.: La última narradora “realista” que me ha enganchado es Alice Munro. También te la sugiero, ya que es cuentista. Podrías empezar por “Mi Vida Querida”.

      • A ver, el español que uso no me ha impedido tener lectores. No creo que se pueda hablar de seguidores y visitas al blog sin sonar asquerosamente narcisista así que solo diré que estoy muy contenta con los que me leen, y el contador de wordpress me indica que hay mas lectores de cualquier otra parte del mundo que de Argentina.
        Si algún día llego a publicar, probablemente me vea en la tarea de neutralizar el español del relato que elija para dicha publicación. Cruzaré ese puente cuando llegue a él.
        Escribir como se debe, bueno… No se cómo se “debe” escribir. Depende del escritor que tomes cómo referencia. No tengo ganas de insistir en este punto (sobre estilos de escritura).
        Si en cambio hablamos de tecnicismos y la estructura del texto, conozco algunos de mis errores. Se que uso mal los guiones por ejemplo, y es mas que nada para agilizar y escribir mas rápido. Es algo que corregiré cuando la calidad del texto amerite dicha corrección, por ahora no creo que impida la comprensión de los relatos.
        Cuando dije que escribí este relato en unas horas, no quise insinuar que ese fuera siempre el caso. Fijate que este y “el héroe del barrio” están en una categoría llamada “wtf” porque son cosas que se me ocurrieron de pronto, y las escribí espontáneamente.
        Si escribiera tan rápido siempre, publicaría todos los días, ese no es el caso. La verdad es que publico 1 o 2 veces al mes, y en ese periodo de tiempo me la paso corrigiendo, reescribiendo y reorganizando los textos. A veces publico cosas “antes de tiempo” para no hacer esperar a los que siguen la historia. Esto es un blog, no una academia de literatura. (ten eso en cuenta en tus futuras criticas).
        Sobre las recomendaciones, les echaré una ojeada sin duda.
        Saludos

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